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El denominado «Eje 1» (Aumento de la competitividad
en las explotaciones agrarias) será el único
dedicado exclusivamente a mejorar la agricultura, mientras
que el «Eje 2» (Medio ambiente y gestión
del territorio) y el «Eje 3» (Diversificación
económica de las áreas rurales) contemplan acciones
como la valoración del patrimonio cultural de los pueblos
u otras encaminadas a mejorar el turismo. La Unión
Europea marcará una serie de pautas generales para
todos los países aunque posteriormente, a nivel nacional
e incluso regional, podrán establecerse los parámetros
necesarios para diseñar políticas de desarrollo
rural a medida de las necesidades de los Estados Miembros.
En un principio se ha previsto que los países puedan
diseñar sus propias estrategias contemplando unos porcentajes
mínimos para cada eje. De esta forma, al Eje 1 no podrá
dedicarse menos del 15% del presupuesto anual; al Eje 2, menos
del 25% y al Eje 3, menos del 15%. Antonio Caro, técnico
de Asaja Sevilla, declara a este respecto que con este reparto
«un 40% del presupuesto ya queda fuera de posibles fines
agrarios».
En el segundo eje esta prevista la financiación de
la Red Natura 2000, -España es el país que más
extensión aporta a este conjunto de espacios protegidos-,
una medida que tampoco contenta a la patronal porque, en opinión
de Caro, «el agricultor es el más perjudicado
cuando alguno de sus terrenos se encuentra bajo esta denominación
por las restricciones que se establecen para el desarrollo
normal de la actividad agraria, lo que también provoca
la pérdida del valor de las tierras».
En la Conferencia sobre Desarrollo Rural celebrada en Salzburgo
en noviembre de 2003, el comisario de Agricultura de la UE,
Franz Fischler, admitió, en el apartado de las conclusiones,
la importancia que iba a tener la agricultura en el futuro
rural europeo; sin embargo, más allá de las
palabras, no estableció ningún peso específico
para estas intenciones. Ahora, junto a la reforma de la Política
Agraria Común, los cambios en la OCM de olivar y los
regímenes de ayudas al algodón y al tabaco,
Fischler sí podrá haberse asegurado el haber
planeado, antes de irse, un horizonte agrario muy económico
para las arcas europeas, pero poco efectivo para las explotaciones.
La próxima reestructuración del sector por
mor de estas reformas, hacen «imprescindible»
para la patronal el cambio de la estrategia que se está
trazando. Es conveniente recordar que uno de los pilares de
la nueva PAC es la modulación, a través de la
cual se detraerá dinero de las ayudas a la producción
para destinarlo, a través de cauces que todavía
no han sido determinados, a mejorar las infraestructuras.
En la propuesta se contempla que el camino de retorno de ese
dinero lo constituyan cada uno de los tres ejes en los que
se basará el desarrollo rural. Sin embargo, ahora que
ya se conoce que sólo uno de ellos, el primero, estára
destinado a mejoras de estructuras, queda claro que se quitará
un dinero a los agricultores que no se les devolverá
por ningún camino.
Caro comenta que «además, no está claro
todavía que esos 96.000 millones vayan a ser destinados
a desarrollo rural puesto que el comisario ya ha dicho que
esa cantidad está supeditada a que se cumplan las previsiones
económicas con las que juega la UE».
El Copa-Cogeca, también ha hecho públicas sus
conclusiones al respecto de la propuesta de la CE. Los productores
son tajantes al afirmar que «la continuación
de los negocios agrícolas competitivos y fiables debe
quedar como objetivo primario (con su adecuada financiación)
dentro de la agenda de desarrollo rural de la UE». Para
el Copa, la simplificación, otro de los argumentos
esgrimidos para las reformas incluidas en la propuesta, «tiene
que ser considerada desde la perspectiva del beneficiario,
y no sólamente desde los administradores de la política».
Sobre el Eje 1, «existen serias dudas, pues las medidas
y, especialmente el presupuesto serán inadecuados para
conseguir el objetivo clave de «mejorar la competitividad
de la agricultura y la silvicultura», especialmente
durante un período donde el sector agrícola
estará sujeto a presiones de reestructuración».
En el caso del segundo eje, «esperan que la financiación
de los pagos compensatorios a los agricultores que sufran
las limitaciones de la Red Natura 2000 se corresponda con
un fondo financiero específico, distinto al Feader,
y que los pagos se correspondan con el daño real y
no con unos importes calculados a tanto alzado».
Finalmente, en relación al tercer eje, los productores
creen que éste «se extiende bien lejos de la
explotación agraria» y que, por lo tanto, «es
una seria preocupación que el presupuesto para Desarrollo
Rural sea la única fuente de financiación para
tales medidas».

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